Uno de los principales dilemas de la Empresa moderna es crear un buen clima laboral porque éste influye en forma directa sobre la productividad. Crear un buen ambiente de trabajo es tarea de la empresa, tema que abordaré en una próxima entrega, pero, no deja de ser un punto importante en el desarrollo del empleado y sus resultados en el alcance de objetivos, la relación con sus compañeros de trabajo y con sus jefes y superiores.
Concurrir todos los días a su trabajo implica pasar más tiempo con las personas que comparten la tarea que con sus familiares. Es decir, que los trabajadores deben mantener una convivencia diaria aceptable, con relaciones personales que hagan agradable y cómoda la tarea.
Todos los seres humanos tenemos particularidades que nos hacen diferentes y a veces esas diferencias de carácter crean conflictos que influyen negativamente en la productividad laboral y afecta la salud física y mental de sus protagonistas.
Uno de los principales moderadores en esos conflictos son los jefes, supervisores, jefes de equipo, etc., personas que están en una posición de autoridad en distintos sectores de la empresa.
Esas personas pueden moderar los conflictos e interceder para solucionarlos, pero desde una optica imparcial y conciliadora.
Existe una notable diferencia entre las personas que imponen su autoridad y los que tienen una visión moderna y efectiva sobre las relaciones interpersonales.
Unos se llaman jefes y estos últimos son Líderes.
Esa diferencia cambia radicalmente los resultados en el tratamiento de los conflictos interpersonales.
Las empresas que mantienen todavía la vieja estructura de un jefe autoritario y controlador sentado en su oficina dando órdenes, va siendo reemplazada por aquellas que apuntan a personas con marcado perfil de liderazgo y los resultados que se reflejan en productividad son notablemente satisfactorios.
Es importante que las empresas sepan discernir estas diferencias y se tomen las medidas necesarias para detectar entre sus empleados aquellos que se destacan por sus condiciones, valores personales, efectividad y eficacia laboral, para apoyarlos y fundamentalmente capacitarlos para formar verdaderos líderes que serán quienes alcanzarán los verdaderos objetivos de productividad.
